La iluminación representa el 10% del total del gasto energético de una vivienda, consumo que se vería notablemente reducido sólo con cambiar de hábitos y aumentando la eficiencia de los dispositivos lúminicos.
La décima parte de la electricidad consumida en una vivienda se destina a la iluminación, según el Institut Català d’Energia (Icaen). Por este motivo es tan importante no derrochar energía dejando, por ejemplo, luces encendidas en habitaciones que no se están utilizando o bien usar más luz de la realmente necesaria.
“Sólo cambiando de hábitos se puede ahorrar un 20% del total del gasto destinado a iluminación”.
El primer punto y también el más elemental para gastar menos en iluminación es aprovechar al máximo la luz natural, ya sea abriendo las cortinas, subiendo persianas o utilizando colores claros en las paredes y techos. Por otro lado, es importante no dejar encendidas luces en espacios que no se están utilizando o donde no se va a ir en breve.La elección del tipo de bombilla que se va usar en cada estancia es crucial para el ahorro de energía. En general, hay que evitar la iluminación ornamental y optar por las lámparas de techo, que iluminan toda las estancia, a diferencia de las de pared, que desaprovechan más luz.
BOMBILLAS DE BAJO CONSUMO. Son más caras que las incandescentes pero consumen un 80% menos y duran ocho veces más. Tardan un poco más en encenderse.